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Cuento:
“¿A qué sabe la luna?”
Hacía
mucho tiempo, que los animales deseaban averiguar ¿a
qué sabía la luna?
¿Sería
dulce o salada? Tan sólo quería probar un pedacito.
Una
noche, después de comerse su trozo de lechuga, la pequeña tortuga
decidió subir a la montaña más alta para poder tocar la luna.
Desde
allí arriba la luna estaba más cerca, pero aunque la tortuga se
estiró y se estiró todo lo que pudo no consiguió tocarla.
Entonces
llamó a un amigo suyo, que tiene una trompa muy larga, muy larga
haber si él, le podía ayudar.
¿Sabéis
a quién llamó? Una pista le gusta mucho comer “cacahuetes”.
El
elefante. Vamos a llamarlo elefante.
- “¿Qué te pasa tortuga?” Dijo el elefante.
- “Es que estoy intentando coger un trocito de luna, pero es que no llego. Si te subes a mi espalda tal vez lleguemos a la luna. ¿Me ayudas?” Dijo la tortuga.
Y
entonces el elefante se subió encima de la tortuga, pero por mucho
que estiró y estiró su larga trompa, no consiguió coger un
pedacito de luna.
- “No te preocupes vamos a llamar a una amiga mía, que tiene un cuello muy largo. Seguro que ella llega.” Le dijo el elefante.
¿Sabéis
a quién llamaron? Otra pista le encanta comer “hojas de los
árboles”.
La
jirafa. Vamos a llamarla jirafa.
- “¿Qué estáis haciendo amigos?” Dijo la jirafa.
- “Estamos intentando coger un trocito de luna, pero está muy lejos y no llegamos. ¿Nos ayudas?” Dijo el elefante.
Y
la jirafa se subió encima de la tortuga y encima del elefante. Pero
por mucho que estiró y estiró su largo cuello, siguió sin alcanzar
la luna.
- “¡Ya lo tengo! Vamos a llamar a un amigo al que le gusta mucho saltar. Seguro que así coge un trocito de luna.” Dijo la jirafa.
¿Sabéis
a quién llamaron? Otra pista su comida preferida es el plátano.
El
mono. Vamos a llamarle mono.
- “¿Pero que estáis haciendo?” Preguntó el mono.
- “Estamos intentando coger un trozo de luna, pero está muy lejos. Si te subes encima de nosotros, a lo mejor alcanzas tú.” Dijo la jirafa.
Y
el mono se subió encima de la tortuga, encima de elefante, y encima
de la jirafa. Pero por mucho que se estiró, se estiró y se estiró,
tampoco fue capaz de lograr un trocito de luna.
- “No os preocupéis. Vamos a llamar a otro amigo. Que aunque es muy chiquitito, ¡seguro que lo logra!” Dijo el mono.
Les
dijo muy convencido el mono y así hicieron.
¿Sabéis
a quién llamaron? Una pista a este amigo le encanta comer “queso”.
El
ratón. Y todos a la vez gritaron con fuerza ratón.
- “¿En qué os puedo ayudar amigos?” Dijo tímidamente el ratón.
- “Estamos tratando de coger un trocito de luna y aunque me queda muy poquito aún no alcanzo. ¿Nos ayudas?” Le dijo el mono.
Y
el pequeño ratón se subió encima de la tortuga, encima del
elefante, encima de la jirafa y encima del mono.
¡Y
mirar lo que pasó! El ratoncito fue capaz de alcanzar la luna, con
mucho cuidado cogió un pequeño pedazo y lo fue repartiendo a cada
uno de sus amigos.
Le
dio un trocito al mono, otro trocito a la jirafa, otro trocito al
elefante, y por último un pequeño trozo a la tortuga.
¿Y
qué sabía la luna? Pues a cada uno le supo a lo que más le gustaba
comer.
Y
colorín colorete, este cuento está de rechupete.
FIN
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“El
rey que perdió su corona.”
Erase
una vez un rey que vivía en un palacio muy grande, siempre llevaba
su corona puesta y sólo se la quitaba cuando iba a dormir. Un día
al acostarse dejó la corona en la mesita de noche como todos los
días. A la mañana siguiente cuando se despertó, ¿cuál fue su
sorpresa al mirar a la mesita de noche? Su preciosa corona había
desaparecido, ya no estaba. Se levantó corriendo e inmediatamente se
puso a buscar la corona por todo el palacio. Buscó por un lado,
buscó por el otro, pero no encontró la corona en el palacio.
Salió
del palacio y siguió buscando por el reino. Llegó a un precioso
lago donde encontró a la señora Pata.
Y
el rey le preguntó:
- ¡Hola Señora Pata! ¿ha visto usted por aquí mi corona? Se me ha perdido y la estoy buscando.
La
señora Pata contestó:
- Hola señor Rey. No, no, no. Yo no he visto su corona en el lago. Pregúntele al animal más astuto del bosque, al zorro.
El
rey fue rápido al bosque a buscar al señor Zorro. Y cuando lo
encontró el rey le preguntó:
- ¡Hola Señor Zorro! ¿ha visto usted por aquí mi corona? Se me ha perdido y la estoy buscando.
El
señor Zorro contestó:
- Hola señor Rey. No, no, no. Yo no he visto su corona en el bosque. Pregúntele al animal que más alto vuela y desde el cielo lo ve todo, la pajarita.
El
rey fue rápidamente a buscar a la señora Pajarita. Y cuando la
encontró el rey le preguntó:
- ¡Hola Señora Pajarita! ¿ha visto usted por aquí mi corona? Se me ha perdido y la estoy buscando.
La
señora Pajarita contestó:
- Hola señor Rey. No, no, no. Yo no he visto su corona en el cielo, voy a buscarla.
Voló
y voló y empezó a buscar la corona del rey por el cielo. Buscó y
buscó estuvo varios días buscando la corona. Pero no la encontró.
Asique regresó y fue a decírselo al rey.
- Hola señor Rey. He buscado varios días por el cielo y no he encontrado su corona. Lo siento mucho.
El
rey al oír esta respuesta se puso muy triste y decidió regresar a
palacio. Al día siguiente salió a buscar su corona por el mar con
su hermoso barco de vela. Buscó y buscó, pero no encontró la
corona. (Cantamos la canción del barquito)
Un
día hubo una gran tormenta en la que el barco perdió su gran vela.
El rey decidió regresar a palacio y coger su lancha motora. Para
poder ir a más velocidad por el mar. Buscó y buscó, pero no
encontró la corona. Ya empezaba a desesperarse pues no tenía
ninguna pista de donde podría estar su corona.
Un
bonito día ¿cuál fue su sorpresa? Se encontró con un Isla.
En
aquella isla había una pequeña casita de madera. El rey llamó a la
puerta. Esperó un rato y nadie le contestó. Entró en la casita,
allí no había nadie. Lo único que encontró fue una caja. Buscó
dentro de la caja para ver si se encontraba allí su corona perdida.
¿Cuál fue su sorpresa? Allí no se encontraba su corona perdida.
Encontró una gorra. Se la puso y decidió que en su reino no se
volvería a llevar corona sino gorra. El rey se puso muy contento.
Y
colorín colorado este cuento ha terminado.
FIN.
LA SEÑO MACARENA, LA LOGOPEDA DEL CENTRO, ESTÁ TRABAJANDO CUENTOS EN LA BIBLIOTECA.
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Cuento:
TANTAN, EL MONO
TANTAN,
el mono vivía en la selva. TanTan, siempre se portaba muy mal con
los otros animales de la selva.
Ninguno
de los otros animales, como por ejemplo, la jirafa, el lagarto, el
elefante, el león; querían al mono TanTan. Por eso, no tenía
ningún amigo.
Un
día el mono TanTan se puso malito. Por eso no podía trepar a los
árboles en busca de plátanos. Estaba enfermo y hambriento.
El
pobre mono estaba tumbado en el suelo con fiebre y sin comida.
Pero
los otros animales fueron hasta él con muchas bananas y cuidaron de
TanTan en todo momento. Muy pronto el mono se curó.
Cuando
TanTan se curó, se había vuelto también un mono bueno. Ya nunca
más se portó mal con los otros animales de la selva.
Ahora
tiene el mono TanTan muchos amigos.
Y
colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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